100 años de la muerte de fray Ramón de Gines

En 2026 se cumplen 100 años de la muerte de uno de los hijos más relevantes de la historia de Gines. Bautizado en la pila parroquial de Nuestra Señora de Belén como Amador Pérez Pérez, tras su ingreso en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos siguió la tradición de esta congregación religiosa de mudar su nombre secular, adoptando desde entonces el de su padre (Ramón) y el de su pueblo (Gines), por los que ya sería conocido para siempre. 

Nacido en 1878 en el seno de una familia con una solvente posición económica, fray Ramón ingresó en el convento de capuchinos de Sevilla con 16 años. Su brillantez y altas calificaciones le llevaron a ser designado, incluso antes de ordenarse sacerdote, como profesor y director del colegio de la propia congregación. Convertido ya en presbítero con 21 años, continuó formando a otros religiosos en Filosofía y Teología, destacándose especialmente como predicador gracias a una elocuencia fuera de lo común. 

Tanta fue su capacidad de explicación y transmisión de la fe que pronto dio el paso también a la prensa católica del momento, especialmente en «El Adalid Seráfico», del que fue su director, y participando también en otras publicaciones, de las que fue también un destacado colaborador. 

Ocupó numerosos cargos de relevancia en la orden capuchina, como guardián de los conventos de Sanlúcar de Barrameda y Granada, además de formar parte en varias ocasiones del Definitorio, el principal órgano de decisión colegiada de los capuchinos de Andalucía. 

Unos días después de su fallecimiento, el periódico «El siglo futuro» le dedicaba una extensa necrológica en la que le calificaba como «sabio y virtuosísimo religioso, insigne y fecundo escritor y elocuente y culto orador sagrado». 

Como esbozo de su carácter, pleno de sencillez, el diario destacaba que «nos consta positivamente que pudo y tuvo ocasión de haber sido elevado a una alta dignidad eclesiástica, hace unos cinco años y que su profunda humildad y su amor al retiro del claustro capuchino, hicieron que cortés y tenazmente lo rehusara». El periódico destacó que «su entierro y funeral han sido una inmensa y sentidísima manifestación de duelo a la que han asistido, no sólo todo el pueblo de Gines, sino muchos otros comarcanos con sus párrocos y autoridades. También fueron de Sevilla numerosísimas personas, distinguidos aristócratas e ilustres personalidades». 

Cuando estaba a punto de cumplir los 48 años, su muerte se produjo en Gines el 3 de abril de 1926, Sábado Santo, víspera del día que dio sentido a toda su vida, el de la Resurrección de Cristo. El centenario del fallecimiento de fray Ramón es una invitación a recuperar su obra y su pensamiento, una oportunidad para conocer mejor a uno de los mayores talentos intelectuales que ha dado nuestro pueblo.

José Rodríguez Polvillo 
Publicado en El Nuevo Periódico de Gines - Diciembre 2025

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