El primero del que tenemos constancia que ostentase este pseudónimo fue el novillero Juan Castro López, que había nacido el 13 de febrero de 1881 en la casa familiar de la calle Nueva, hoy fray Ramón de Gines. Los inicios en el mundo del toro no debieron ser fáciles para el ginense, que tuvo una vida especialmente azarosa hasta su trágico final.
Cuando trataba de abrirse camino recorriendo las plazas de medio país, el 3 de marzo de 1904 se aprobaba, bajo el gobierno de Antonio Maura, la Ley del Descanso Dominical, que estableció la prohibición de trabajar los domingos, también en el mundo del toreo. Aquel cambio legislativo suponía la ruina para infinidad de novilleros e integrantes de cuadrillas, por lo que Castro trató de quitarse la vida disparándose en la cara con un arma de fuego. La noticia fue tan impactante que incluso apareció en la prensa extranjera y algunos periódicos, tanto nacionales como foráneos, llegaron a darlo por muerto.
No fue así. Tras un nuevo cambio legislativo que permitió los espectáculos públicos dominicales, Castro continuó su trayectoria taurina cosechando importantes éxitos. En las fuentes consultadas hay discrepancias sobre si su debut en Madrid como novillero se produjo el 2 de diciembre de 1906 o de 1907. Lo cierto es que, a partir de ahí, nos han llegado referencias de actuaciones suyas en La Línea de la Concepción y Morón de la Frontera (1908), Vista Alegre (1910), Barcelona, Valencia o Palma de Mallorca (1912), sufriendo en esta última plaza una «cornada grave en el cuello». La muerte le llegaría, sin embargo, lejos de los ruedos. Fue el 21 de agosto de 1913 en La Línea de la Concepción tras recibir un nuevo disparo, en este caso en una reyerta en la que se vio envuelto por defender a un familiar.
Desde los años 30 del siglo pasado otro novillero de Gines lució el mismo apodo. Su nombre era Antonio Hurtado, del que los papeles recogen varias actuaciones en la Real Maestranza de Sevilla. Una de las crónicas de la época señala que «el público jaleó con entusiasmo la faena» del ginense, destacando otra de ellas que logró «ovación, dos orejas y vuelta». Estuvo en activo al menos hasta 1941.
También en el deporte ha sonado el nombre de «Niño de Gines», en este caso gracias al ciclista Francisco Rodríguez Velasco. Aunque nacido en Camas en 1914, llegó a nuestro pueblo con apenas 9 años. Tal y como contó él mismo en la Revista de Feria hace años, participó 18 veces en La Vuelta a España, siendo tres veces subcampeón y tercero en otras cuatro ocasiones. Además, ganó 18 de los 20 campeonatos de Sevilla en los que participó.
Más recientemente, nuestro vecino Manuel Jesús García Hurtado («Manuel de Gines») comenzó a ser conocido en sus inicios en el mundo del flamenco con el sobrenombre de «Niño de Gines», un apelativo con el que se convertía en heredero de una denominación con más de un siglo de historia.
José Rodríguez Polvillo
Publicado en El Nuevo Periódico de Gines - Mayo 2026
