La «gallina doctora», una sorprendente historia del Gines de los años 60

Esta es, a buen seguro, la historia más rocambolesca y disparatada de todas las aparecidas alguna vez en prensa sobre nuestro pueblo. La recogió el 4 de septiembre de 1961 el semanario deportivo «Aire Libre», publicado en Santa Cruz de Tenerife, que tituló la noticia con un lacónico «La gallina doctora». 

El periódico, que además de información deportiva solía ofrecer a sus lectores otro tipo de noticias, muchas de ellas curiosas, aseguraba que «en Gines, en la carretera general de Sevilla a Huelva, vive José Garrido, 37 años, que desde hace 25 está tuerto del ojo izquierdo», indicando que «en los primeros días de agosto el picotazo de una gallina en el ojo invidente tuvo la virtud de devolverle la visión». 

Fue el propio beneficiado quien explicaba así lo ocurrido: «me acababa de levantar de dormir la siesta y salí al corral a echar de comer a las gallinas. Estaba en esa tarea cuando sentí un picotazo en el ojo izquierdo. La gallina se me había acercado por la izquierda, y como por ese ojo no veía, me pudo picar en la misma retina. Sentí un dolor muy fuerte, y cuál no sería mi sorpresa cuando comencé a ver y a sentir unos mareos, ya que hacía mucho tiempo que no tenía visión en el ojo izquierdo». 

José había perdido la visión con 12 años, cuando un amigo le regaló una escopeta hecha con el cañón de una carabina abandonada en el campo. En su relato al semanario, explicó que «estaba cargándola por la boca cuando me explotó. Perdí la vista del ojo izquierdo. Se conoce que se me incrustó plomo. Me llevaron al hospital y allí estuve cuatro meses. Salí sin ver y resignado. Desde entonces no me ha visto ningún médico». 

La alegría de José por recuperar la visión fue tanta que, tras la inesperada intervención de la gallina, no quería que nadie más le tocase el ojo: «sinceramente, tengo mucho miedo de que me vean los médicos. Ya puedo ver y es mejor dejar las cosas como están...», aseguró al periódico, que señaló que el animal «estará en el gallinero mientras viva» y que «después será disecada». 

Como colofón, el redactor apuntó que la gallina «ha pasado a ser el centro de atención de los comentarios del tranquilo pueblo de Gines. La casualidad hizo que (…) atraída sin duda por un brillo extraño en el ojo invidente de su dueño, picara en él con tan buena fortuna, que sirvió para devolverle la visión tras veinticinco años de tinieblas». 

Sea cierta o no la noticia recogida por el periódico canario, ha pasado a convertirse por derecho propio en una de las historias más sorprendentes de la hemeroteca histórica de Gines, un relato que, al igual que al vecino curado por la gallina, nos deja al menos una amplia sonrisa.

José Rodríguez Polvillo
Publicado en El Nuevo Periódico de Gines - Julio 2026

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